sábado, 14 de julio de 2007

Barquillo de Fresa

Cierto, que he sido paciente contigo que he pretendido que no me daba cuenta de que ya no me notabas.
Cierto, que he disfrazado de orgasmos con ruidos que encendías el fuego interior cuando reposabas dentro de mí.
Cierto, que soy condescendiente contigo y más cruel conmigo de lo que podría ser con nadie.
Cierto, que prometí amarte siempre aunque hoy ya ni yo me lo creo ¿Por qué aparentas creerlo tú?
Cierto, que el día que cruzaste el umbral que te ponía fuera de mi vida, de mi alma, de mis pensamientos, de mi cuerpo, de Alejandra. Dejé de ser "tu Alejandra" y comencé a ser "MÍA"
Cierto, pensé que no podría vivir sin ti...Sin embargo sentí que era el momento preciso para vivir conmigo.
Cierto, también, que esta es tu casa. Que aquella es tu cama la que llenaste de mí hasta la más grosera saciedad y vaciaste de ti para dejarme escarchar sola.
Pero nada tan irrefutable ni nada más cierto como que hoy al atravesar esa puerta me llevo conmigo sólo lo que me pertenece, y tal vez lo que el derecho de la revancha me otorga:
Mi cuerpo, hermoso, intocable para ti y sólo mío.
Mi espíritu, casi marchito, pero sobreviviendo a ti.
La dignidad de no haber sido nunca tu mujer. Sólo tu vecina bajo el mismo techo.
Y veinte pesos, que tomé de tu billetera, la misma que yo te regalé. El único pago por haberme borrado del mapa durante tanto tiempo y dibujarme de nuevo cuando tú lo requerías. Me los llevo para cumplirme un capricho. Uno solo; el que siempre imitaste regalarme aunque nunca igualaste.
Al salir de este edificio. Correré sin detenerme hasta doblar la esquina, encontrarme a Jacinto el de las flores y pedirle que de aquellas, de las que más me gustan me de a cambio del billete arrugado que le extiendo con la mano firme...
...Un hermoso barquillo de fresa.
AER

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