La mayor parte de la noche la pase en vela. Esperando.
Esperaba a que todo pasara, tal vez también esperaba que te dieras cuenta, pero no, estabas muy cansado. Y era de esperarse el viaje fue largo, el vuelo agotador.
Aunque me parece imposible que no lo oyeras, que ni cuenta te dieras de que el corazón me golpeaba el pecho exaltado de emoción por tenerte a mi costado.
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